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A pesar de la continua atención que los medios de comunicación prestan a la necesidad de llevar un estilo de vida saludable, hay ahora más personas con sobrepeso que personas desnutridas en el mundo (WHO Fact Seet, 2006). Sin olvidarnos del aspecto ético de esta conclusión, la pregunta a hacernos es ¿qué está fallando?.

Podríamos determinar 4 factores principales:

Las demandas del día a día, que jamás han sido tan elevadas

Vivimos por encima de nuestras posibilidades. Si conseguimos una cosa, queremos otra más grande, o dos. El ritmo no cesa y eso nos impide hacer un alto en el camino para reflexionar qué queremos. Lo que nos preocupa es llegar cumplir las expectativas que muchas veces otros nos han impuesto.

Estamos saturados de información sobre cómo cuidarnos

Jamás hubo mayor desconcierto sobre las diferentes y a veces contrarias formas de estar sanos; guías, productos y servicios interminables que en muchas ocasiones lo que provocan es no poder crear una fórmula más personal para cuidar de nuestra propia salud.

Existe una gran resistencia al cambio en nuestra sociedad

Tendemos a obtener placeres rápidos y por lo tanto nuestra mentalidad es cortoplacista. No relegamos el placer que puede otorgarnos invertir en algo a largo plazo y por tanto más duradero (salvo la hipoteca que nunca terminamos de pagarla!!). Existen multitud de obstáculos para realizar un cambio en nuestra vida, que incluyen confusión, resistencia y ambivalencia.

La sensación de fracaso alimenta nuestro “statu quo”

Los fracasos del pasado muchas veces nos paralizan o desmotivan para realizar nuevos intentos futuros. De este modo, la mayoría de nosotros no creemos que podamos dominar nuestro estado de salud. Sencillamente, no nos sentimos capaces.

Existe un gran hueco entre nuestro deseo de estar sanos y nuestra realidad del día a día, lo que conlleva unas graves consecuencias en términos de salud física, mental, emocional e incluso social: sobre peso, estrés, problemas cardíacos, envejecimiento prematuro, soledad, depresión, etc… Sabemos que una alimentación equilibrada, ejercicio físico regular, sueño adecuado, reducir o eliminar las sustancias nocivas, etc… son vitales para mejorar nuestra calidad de vida. Pero miramos a otro lado.

Hay un primer paso que aunque obvio, hemos olvidado: ASUMIR LA RESPONSABILIDAD de nuestra vida. No culpar a los demás de nuestros fracasos o dejar que sean otros los que actúen por nosotros. Nadie va a cambiarnos. Sólo nosotros podemos cambiarnos a nosotros mismos. Nos hemos acostumbrado a preguntar fuera y esperar respuestas… para tomar el control de nuestras vidas, empecemos por encontrar nuestras propias respuestas, no las de los demás.

Ahora, compártelo o dítelo a ti mismo…. ¿Tú qué opinas?

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