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Los que eligen la profesión de Personal Trainer (P.T.) quieren ayudar a sus clientes a desarrollar y mantener estilos de vida saludables. El entrenamiento personal ayuda a muchos pero son muchos también los que se estancan en su programa o terminan abandonándolo. Esto ocurre también con las personas que quieren perder peso con una dieta y al poco tiempo la abandonan, recuperando el peso perdido. La idea es que, el entusiasmo con el que comienza la mayoría un programa de entrenamiento, se convierte en abatimiento y vuelta a un estilo de vida sedentario.

El psicólogo conductual, James Prochaska propuso una manera de evaluar el nivel de preparación para el cambio en el que están nuestros clientes, de modo que nos permitiera adaptar nuestras estrategias de entrenamiento al grado de preparación de cada cliente. Otro de los principios que los P.T. ya incluyen en sus programas es el desarrollo y el compromiso con planes concretos y objetivos “inteligentes” SMART (Specific, Measurable, Attainable, Reviewed, Timed), para después facilitar el apoyo y la supervisión necesaria para ir alcanzado los pequeños objetivos, paso a paso.

Pero el poder como P.T. es todavía limitado cuando hablamos de mantener de forma prolongada un programa de entrenamiento. Ahora, sin embargo, hay una nueva aproximación para los profesionales de la salud, el wellness y el fitness, fundamentada en las nuevas concepciones del coaching combinadas con otras habilidades tradicionales provenientes del counselling. El problema es que los P.T., así como otros expertos en salud y fitness (doctores, enfermeras, nutricionistas o fisioterapeutas) son muy buenos solucionando los problemas de sus clientes y dando respuestas. Confiamos en nuestra propia capacidad para solucionar los problemas de nuestro cliente y no podemos esperar para darles la solución cuanto antes.

Sin embargo, un coach tiene una perspectiva diferenciada. Él cree que sus clientes tienen la habilidad para encontrar sus propias respuestas, y que el trabajo del profesional es ayudar al cliente a explorar y encontrarlas, en lugar de ofrecer una prescripción. Para conseguir esto, el coach debe desarrollar una relación de confianza y un vínculo estrecho con su cliente. Cuando esto se consigue, entonces el coach puede ayudar a su cliente a pensar de forma profunda, reflejar, clarificar y focalizarse, así como asistir en la toma de decisiones y, por último, generar la actitud necesaria para el cambio. Podemos denominar esto como “un modo de pensar sano” o como dicen los anglosajones “fit mindset”. Los coaches también creen que uno de los primeros pasos a dar con sus clientes es ayudar a sus clientes a alinear sus valores en la vida (lo que más les importa) con sus objetivos de salud y así, conectar de una manera profunda con su visión de salud, con lo que ellos quieren realmente ser.

Así que, como P.T. tenemos una gran oportunidad de aprender habilidades de coaching y añadirlas a nuestros entrenamientos. De este modo, el reto que se propone es transformar el método de entrenamiento, para ayudar a los clientes a que los cambios en sus hábitos sean consistentes y duraderos.

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