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Te presento una serie de estrategias que funcionan, que generan energía para alcanzar tus propósitos y superar las dificultades del día a día. El secreto está en cómo utilizamos nuestra mente.

Siempre hay algo que funciona

Por mal que vayan las cosas, siempre hay algo que va bien. Tendemos a destacar lo mal que nos va en lugar de quedarnos con lo que hemos hecho bien. Recuerda que la energía y emoción positiva construye una fuerza dinámica para el cambio. Todos tenemos dificultades en la vida. Lo importante es el modo en el que las abordamos. Cambia tu perspectiva, tu posición respecto al problema. Mira hacia dentro de un pasillo de tu casa… quizás esté oscuro. Ahora hazlo hacia una ventana… verás la luz. Es tu misma casa, pero modos diferentes de mirarla.

Piensa y escribe, al final del día, ¿qué es lo que ha funcionado bien que me hace sentir comprometido/a y vivo/a?.

En lo que ponemos el foco, se convierte en realidad

Si nos centramos en los problemas, obtenemos más problemas. Si nos centramos en las posibilidades, obtenemos más posibilidades. No es que los problemas desaparezcan, sino que otras cosas pasan al primer plano. Identificando, apreciando y amplificando las fortalezas, las personas van más allá de las dificultades y encuentran más recursos para superarlas. Puedes centrarte en el dolor o pensar en algo divertido que ayude a olvidar el dolor. El dolor puede que siga ahí, pero tu reacción ante el mismo habrá cambiado.

Piensa y escribe, al final del día ¿qué he hecho yo para que esas cosas hayan funcionado bien?

Las palabras crean mundos

Nuestras palabras tienen más poder del que creemos. Muchas veces nos hablamos a nosotros mismos de modo “castigador”: qué torpe soy! Otras lo utilizamos para transmitir creencias que nos están limitando: no conseguiré encontrar el amor! Otras trasladamos la responsabilidad fuera y nos ponemos más barreras de las que hay: con esta crisis es imposible encontrar trabajo!, y un largo etcétera de frases que nos decimos consciente e inconscientemente. Revisar el modo en que nos hablamos puede suponer un cambio impredecible en nuestra vida. Igual que un poema pueda tener múltiples interpretaciones, tu vida también tiene muchas lecturas posibles.

Piensa y escribe, a lo largo del día ¿qué frases me digo que condicionan negativamente mi progreso? ¿cómo puedo cambiar esas frases para que sean estímulos y no frenos?

Lo que anticipas en tu mente construye realidades

Cuando anticipamos un futuro positivo, todo gira en esa dirección, provocando la realización de ciertas acciones en el presente.Personalmente creo en la frase que dice “cuando deseas algo con fuerza, el universo conspira para que puedas conseguirlo”. Dice una frase “tanto si crees que puedes conseguirlo como si no, tranquilo, estás en lo cierto”.

Piensa y escribe, al final del día ¿qué quiero conseguir? ¿Cómo me veo? Sueña!

El pasado, siempre positivo

Si recurrimos al pasado, debemos centrarnos en lo positivo, en lo que aprendimos de la situación pasada, en los recursos que empleamos para superar una dificultad. El futuro es el resultado del modo en que procesamos nuestro pasado en el momento presente

Piensa y escribe, al final del día en una experiencia pasada en la que te sintieras realmente bien contigo mismo/a ¿qué hiciste para que eso se hiciera realidad? ¿con quién estabas? ¿qué condiciones hicieron que eso se hiciera posible?

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