BLOG

Cuando estamos sometidos a mucho estrés, nuestro cuerpo libera una gran cantidad de una hormona denominada cortisol, la misma que nos activa para la lucha o la huida. Esta reacción, desde el punto de vista evolutivo es muy importante, pero en nuestro día a día, puede tener repercusiones muy perjudiciales: aumento de la presión arterial, disminución de la masa muscular y ósea, alteraciones en los niveles de azúcar, debilitamiento general del sistema inmunitarios,…

Una de las implicaciones en el aumento del cortisol es la disminución de otra hormona, la serotonina, responsable de la sensación de <<felicidad>>. Esta hormona hace que te sientas tranquila y que duermas bien. Por eso, en esos momentos buscamos alimentos que aporten de nuevo la liberación de esta hormona, los carbohidratos refinados. Una de sus virtudes es el rápido aumento de la serotonina, y la sensación de control y placer, aunque ese placer que se obtiene desaparece en seguida.

Esta es la razón por la que cuando nos sentimos estresados, recurrimos a alimentos del tipo bollería, dulces, etc… necesitamos un “subidón” de serotonina!. El inconveniente es que lo que comemos va a incidir directamente en nuestro peso. Además, esta “sobre ingesta” de azúcares provoca un aumento de la insulina en sangre y mayor azúcar en sangre, lo que influye en el aumento de un estado de ánimo más irascible y cansado… lo que provocará que quieras comer más “alimentos reconfortantes”. Como ves, un círculo vicioso del que a veces es difícil salir.

De ahí, la necesidad de encontrar alternativas para reducir tu estrés, y la importancia de gestionar tus emociones y estados de ánimo, que van a incidir en el modo de alimentarte.

Te deseo una feliz y desestresada semana

.

José Manuel Fernández

Life & Wellness Coach

Director de Saludality

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

 

Leave a Reply