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REGALAR UN PERDON

On December 26, 2011, in Autoestima, Emociones, Habilidades Sociales, by saludality
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El resentimiento es, posiblemente, uno de los peores males en nuestras relaciones personales. Surge cuando lo que esperamos de una persona no se corresponde con sus acciones y, lógicamente, se da cuando esa persona nos importa. Nos construimos una imagen de ella que, si no cumple, nos hace sentir mal (re-senti-miento o “volver a sentir la mentira”).

El resentimiento parte de una expectativa no cumplida y que a veces es demasiado exigente (mi madre debe ser justa con nosotros en todo momento, mi marido debe pensar sólo en mí, etc…). Digamos que o bien ponemos el listón muy alto sobre algunas personas o bien no nos damos permiso para aceptar que las personas podemos cometer errores. Cuando la persona en la que volcamos nuestro resentimiento somos nosotros mismos, mi yo ideal no se corresponde con mi yo real, y nos sentimos culpables.

En unas ocasiones existe la necesidad de expresar algo que en su momento no se expresó (decir o hacer) y que de algún modo nos quema por dentro. En otras, aunque ya se ha hecho, el resentimiento es tan grande que no nos permite vivir la relación en armonía. Es muy útil comenzar expresando el dolor que nos produce (escribir es una herramienta muy útil en este sentido, desahogándolo todo).

Después, se necesita realizar un esfuerzo de comprensión y preguntarnos qué le (me) ha llevado a hacer lo que hizo (hice), cuáles fueron las circunstancias (experiencias, creencias, educación,  emociones,…) personales que le obligaron a hacer lo que hizo o decir lo que dijo. Hacer esto implica un verdadero esfuerzo de olvidarnos de nosotros para ponernos en su lugar. Esto nos ayudará a aceptar el comportamiento erróneo de esa persona. Detectar las frases que nos decimos en relación a nuestro resentimiento (o culpa) desvela las creencias (a veces inconscientes) que provocan esos sentimientos. Cuando hacemos un verdadero trabajo de empatía podemos descubrir cosas sobre la otra persona y de nosotros que nos harán ver el problema de otra manera, reduciendo nuestro filtro de crítica y condena, para utilizar otro de comprensión y acercamiento.

Una vez comprendido y aceptado el problema nos queda actuar, y eso puede hacerse realizando una acción correctora. Puede ser realizar algo que restablezca la situación anterior al resentimiento. Muchas veces la herramienta más potente es el perdón. Perdonar sincera y abiertamente abre nuevos mundos de encuentro. Perdonar a los demás y a uno mismo. Emplear también el agradecimiento nos ayudará a encontrar el equilibrio. Agradecimiento por lo aprendido de esa situación, por lo que nos ayudó a descubrir de nosotros mismos y, finalmente, por lo que esa persona nos aportó.

Por último, decir que tanto el perdón como el agradecimiento son dos de las formas más eficaces de mejorar nuestra autoestima y de estar más en paz con nosotros mismos.

Hay que tener en cuenta que el resentimiento viene de un mal dirigido, y que muchas veces el resentimiento hacia otro simboliza algo no aceptado en nosotros mismos.

“si veo una conducta de alguien y me gusta la imito, y si no me gusta me examino”

Posiblemente alguien está esperando estos días ese gran regalo que esel perdón o el honesto y sincero agradecimiento 

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